El impacto de la tragedia colectiva – Adamuz
El pasado 18 de enero de 2026, un tren de alta velocidad desde Málaga con destino Madrid descarriló en Adamuz, chocando con otro tren que venía en sentido contrario. Me hace pensar en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, momentos que dejaron una marca profunda en la memoria colectiva. Estas tragedias no solo hieren físicamente: dejan huellas invisibles que se sienten en la oficina, en cómo trabajamos y en la forma en que nos relacionamos con los demás.
Lo fascinante del trauma es que cada persona lo vive de manera diferente. Algunas se vuelven más cautelosas, otras menos temerosas, más intrépidas y dispuestas a asumir riesgos que antes habrían evitado. La psicología lo llama resiliencia adaptativa: tras enfrentarnos a lo imprevisible, nuestra manera de percibir la vida y de tomar decisiones puede transformarse profundamente.
El duelo sigue un proceso que Elisabeth Kübler‑Ross describió hace décadas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Pero nadie atraviesa estas etapas de manera lineal. En el trabajo se nota en pequeños gestos: distracciones, irritabilidad, dudas… o, al contrario, energía renovada para enfrentar retos que antes parecían imposibles.
Acompañar a alguien tras un trauma no consiste solo en ofrecer permisos o flexibilidad horaria. Se trata de observar, escuchar y crear espacios donde cada persona pueda reencontrar su propio ritmo. Algunos necesitan reorganizar tareas; otros, canalizar su impulso intrépido hacia proyectos exigentes; y otros, simplemente sentirse comprendidos. Cada camino es distinto, y respetarlo marca la diferencia. Ser empáticos desde la posición de empresa, también nos hace diferentes como tipo de empresa.
También es importante recordar que el trauma puede dar fuerza. Puede abrir claridad, valentía y un impulso renovado que se refleja en el trabajo: creatividad, iniciativa y decisiones que antes parecían arriesgadas. Comprender esto es clave para construir equipos resilientes y humanos, capaces de aprender y crecer incluso frente a lo inesperado.
Articulo escrito por Marina Martín, Directora de Future Track.


