La importancia del optimismo

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Artículo escrito por Cèlia Clarens, Senior Consultant de Future Track

¿Cuántas veces sonríes al día?

Cada mañana camino las mismas calles dirección a la oficina. Es curioso, siempre me encuentro con las mismas personas: los padres en la entrada del colegio despidiéndose de sus hijos; la camarera de pelo corto del bar limpiando las mesas antes de ser ocupadas por, seguramente, los mismos clientes de todas las mañanas; el reponedor del supermercado descargando cajas repletas de comida; la mujer pidiendo limosna delante del bar que hace esquina con calle Mallorca…

Hoy he decidido cambiar mi rumbo. He salido al portal y he dejado en aleatorio mi playlist de Coldplay en Spotify y en vez de girar hacia la derecha como todas las mañanas, he guardado el móvil en el bolso y he subido por Villarroel. ¿Cuántos de vosotros, cuando andáis por la calle estáis más pendientes del teléfono que de otra cosa? Solamente, por el simple hecho de estar presente y focalizada en lo que estaba haciendo, he podido observar todo a mi alrededor y regalar una sonrisa a personas que se han cruzado por mi camino. Seguramente todos habéis oído hablar del mindfulness, la práctica de la atención plena, permanecer en el momento presente y percibir los cambios como un proceso natural. Es increíble cómo se percibe todo a tu alrededor de manera distinta.

El hecho de tener una actitud positiva y un buen sentido del humor te hace ver todo de una modo diferente: mucho más relajado y, así, hallas soluciones mucho más creativas ante los problemas del día a día, porque amigos, problemas siempre los hay.

Supongo que no soy la única que piensa que en la sociedad de hoy en día vamos todos muy acelerados. Resulta raro encontrar a alguien que te sonría por la calle, que te de las gracias por algo insignificante, es allí cuando te das cuenta de que prima el éxito en esa persona. Una vez alguien me dijo: “Cuando tengo tiempo para pensar, mi empresa gana dinero”. ¿Tenemos tiempo para parar y pensar?

Según unas investigaciones de la Universidad de Harvard, sólo un 15% de las razones por las que una persona tiene éxito a nivel profesional, tiene que ver con sus habilidades profesionales y conocimientos técnicos, es decir su aptitud. El 85% restante tiene que ver con su actitud personal, su motivación y su capacidad para desarrollar relaciones positivas con las demás personas. Dicho de otra manera, su personalidad, cualidad que la gente admira de los demás. Las personas más abiertas y con menos resistencias a los cambios son las que consiguen relaciones más perdurables y más sanas en el tiempo.

La persona optimista, es aquella que ve el vaso medio lleno, aquella que no tiene miedo al fracaso, aquella que confía en sí misma y que es constante y perseverante. Es aquella persona que, ante un problema encuentra la solución. Pues los problemas siempre van a existir pero las soluciones también. Un factor muy importante a comentar es la iniciativa y proponer ideas, que, aunque por muy locas que parezcan, te garantizan un éxito asegurado.

Nuestra actitud condiciona nuestros logros. Para desarrollar una buena actitud positiva es clave conocer tus fortalezas y debilidades, ser curioso y estar abierto al aprendizaje, y saber que el fracaso existe. Sí, está allí. Así pues, en el trabajo, quien posee una actitud positiva son aquellos que persiguen sus metas y objetivos, entonces nos damos cuenta de que son las escogidas y mejor valoradas. Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos compartido experiencias o vivencias con alguien a quien admiramos. ¿Cómo nos hemos sentido después de estar con esa persona? Doy las gracias por tener a mi alrededor personas a las cuales les tengo una gran admiración, disfruto compartiendo momentos con ellas y muchas veces, desearía que esos momentos no terminaran nunca.

En conclusión: tenemos que ponernos metas asequibles para poder asumirlas; deberíamos mantener la concentración en una actividad concreta y disfrutar de lo que estamos haciendo en aquel momento. Los problemas deben afrontarse buscando soluciones. Es el éxito de la vida.

Y vuelvo a preguntarte: ¿Cuántas veces has sonreído hoy?

 

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