Clima organizacional, productividad y éxito

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Artículo escrito por Marina Martin, Consultant de Future Track.

Actualmente los trabajadores consideran el lugar de trabajo un segundo hogar, ya que en muchas ocasiones pasamos más de ocho horas diarias en él, conviviendo con los compañeros de trabajo y creando relaciones interpersonales más allá de las estrictamente laborales.

Por ello, es importante conocer el entorno donde se generan y el ambiente que existe dentro de la organización, para poder detectar aquellos factores que afectan de forma positiva o negativa a este clima laboral, ya que que contar con un entorno favorable, impulsará el cumplimiento de los objetivos de la empresa.

El clima de una organización depende estrechamente del compromiso laboral de sus trabajadores. Es tarea de Recursos Humanos determinar el tipo de vínculo (persona/organización) y las causas que lo determinan (a favor o en contra).

De esta valoración se extrae la calidad del desempeño en el puesto de trabajo de la persona, que es directamente proporcional al sentimiento de integración, reconocimiento y lealtad, o al de apatía, desinterés y falta de motivación.

En el primer caso, el empleado tiene una actitud proactiva dirigida a la consecución de las metas y objetivos previstos por la Organización. El factor emocional, tanto individual como colectivo (sentimiento de pertenencia), ha de valorarse si cabe, tanto o más que los factores formativos, productivos y de eficacia.

El cúmulo de experiencias percibidas por los empleados, individuales y compartidas, son las que dan contenido al clima organizacional, del cual depende en gran parte el éxito de una organización.

Un buen clima organizacional incide significativamente en el empleado y en el empleador (organización); se trata de una relación de reciprocidad positiva donde ambas partes “suman”. El primero en bienestar, compromiso y seguridad. Y la Organización, en los óptimos resultados de una compañía actual y competitiva.

Este compromiso, suscita un interés personal en pro de los intereses y beneficios de la Organización que, llevado a la práctica, se traduce en una actitud proactiva dirigida a la consecución de las metas y los objetivos previstos. El compromiso, toma una estructura orientada al cumplimiento de la visión y misión de la organización y sus beneficios. Además, se suma la aceptación de las metas y la disposición a realizar esfuerzos para la consecución de éstas, convirtiéndolo en una práctica constante. Es decir, si los empleados no se sienten comprometidos con esta visión, se produce una disminución de la eficacia en cuanto a la organización, en detrimento no solo de la eficiencia, sino también de la optimización de recursos. El factor emocional está muy ligado a este compromiso, ya que, cuanto más cuidado, valorado y reconocido se sienta el trabajador, mayor será su buena actitud y disponibilidad hacia el trabajo, así como su sentimiento de pertenencia como miembro de la Organización.

En este compromiso interviene como factor el lazo emocional que el empleado forja con su compañía. Este lazo depende en gran medida de la percepción que tiene el trabajador sobre el cuidado que se le brinda y la consciencia de sus necesidades y expectativas. Éstos constituyen el sentimiento de pertenencia. El trabajador evalúa la inversión de su esfuerzo y tiempo, es decir, la compensación, la antigüedad y otros beneficios, de tal forma que le resultará cada vez más costoso la idea y posibilidad de dejar la Organización. Percibir estos beneficios o prestaciones, conduce al empleado a un sentido de deber y reciprocidad. Estas modalidades del compromiso favorecen la disposición hacia la organización.

Respecto al clima organizacional, los trabajadores crean percepciones generales a nivel individual. Dicha percepción ayuda a determinar cuál es el comportamiento adecuado ante cualquier situación. El clima organizacional es, por tanto, la descripción de impresiones de un conjunto de personas que comparten percepciones al trabajar juntas.

El éxito de una organización y su permanencia en el mercado, no solo depende de los directivos sino también de la implicación e integración apropiada de sus colaboradores y del entorno en el que trabajan.

En conclusión, el clima organizacional es un reflejo de la estructura de una organización. El comportamiento de los trabajadores puede venir determinado por las características de las organizaciones, así como por la percepción e información sobre sus capacidades. De la misma forma que la conducta del empleado puede estar influenciada por el clima organizacional, éste puede influir en él, por lo que si el clima es positivo, se favorecerá el compromiso del trabajador, constituyendo una ventaja competitiva para las organizaciones y la consecución de sus objetivos.

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