¿Cómo salir de nuestra zona de confort y enfocarnos en lo positivo?

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Debemos tomar conciencia de algunos aspectos y conceptos. ¿Qué es la zona de confort? Es la zona metafórica por la que te mueves, las situaciones cotidianas, y conocidas, tus hábitos, tus rutinas e incluso tus comportamientos, conocimientos y actitudes. Es decir, desde el paseo matinal con tu perro hasta la compra en el supermercado. Todo aquello que es cotidiano es nuestra zona de confort. Sabemos con certeza que donde va nuestra atención va nuestra energía. Lo que vemos y la forma en que vemos la realidad, es tan solo una percepción y no deja de ser una construcción cerebral. Donde va nuestra atención van nuestras emociones. Esto no quiere decir que solo nos centremos en los aspectos positivos de la vida obviando el lado “feo” de la misma. Negarlos es negar la realidad, pero sí podemos buscar una parte de esa realidad que existe, y enfocarnos en el aspecto positivo.

Existe una ciencia conocida como epigenética que habla de como los estados emocionales modifican genéticamente el ser humano. Estos movilizan ciertas neuronas y moléculas interviniendo en las membranas de la célula y modificando o despertando ciertos genes, modificando en sí el propio gen. El ser humano no es un participio es un gerundio. – José Ortega y Gasset.  Esto quiere decir que nos estamos hechos del todo. Nuestro cerebro es plástico, generamos nuevas neuronas constantemente a partir de esas células madre.
Cuando buscamos lo positivo en nuestra vida sin negar el lado poco favorable, cambiamos nuestra estructura física. La psicología positiva ayuda a solucionar un problema, no enfocándose simplemente en el problema, sino en las intervenciones positivas que conducen a un resultado más deseado. La gente positiva, fluye, está entusiasmada, motivada y se estresa mucho menos, incluso cuando hacen un trabajo difícil, recuadrando su perspectiva. Esto se construye entre otras cosas saliendo de nuestra zona de confort, gestionando nuestras emociones.

¿Cómo podemos gestionar nuestras emociones mediante la psicología positiva? Gestionar nuestras emociones requiere un ejercicio de compromiso, constante, siendo consciente del beneficio que se obtiene. Este ejercicio consiste en articular la emoción mediante el lenguaje o la escritura o bien mediante el ejercicio físico. Cuando existe una emoción negativa y es articulada pasa necesariamente por la zona prefrontal izquierda, donde se sitúan las emociones positivas, de esta manera la química de la primera emoción desaparece ligeramente. Además mediante el ejercicio físico ponemos en marcha la liberación de oxitócica que desconecta la base de la emoción entre la amígdala y el hipotálamo, donde se sitúan las emociones de ira.

La zona de confort es una zona con gran poder gravitatorio y encontrar un recurso o una influencia que nos saque de ahí es complicado. Una de estas palancas es la meditación. La meditación como forma de encontrar nuestro verdadero propósito de ser. Confrontando nuestra tensión emocional, que tira de nosotros hacia nuestra zona de confort con nuestra tensión creativa, que nos hace avanzar hacia el exterior haciendo trabajar nuestros miedos, reconociéndolos y afrontándolos. Tomando conciencia de lo que nos hace falta aprender, desacelerando, centrándose en el presente, no dejándose capturar por los sentimientos y alcanzando nuestro propósito de ser. Como hemos mencionado antes, los sentimientos producen cambios en nuestro cerebro e impactan en nuestra atención, nuestro aprendizaje, comprensión y creatividad.

Ninguna de estas sugerencias aborda directamente los problemas en cuestión, pero estamos seguros de que una vez se hayan implementado estas prácticas en nuestra vida cotidiana, así como en el lugar de trabajo, el problema se resolverá por sí mismo cambiando nuestra manera de percibir las cosas.

 

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