¿Cómo afrontarán las empresas y empleados el desconfinamiento?

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Artículo escrito por Silvia Egido, Managing Partner de Future Track. 

Estamos viviendo tiempos excepcionales como consecuencia del coronavirus COVID-19, y muchos no imaginábamos la que se nos venía encima, no sólo a nivel sanitario, sino también a nivel social y económico. Gran parte de la sociedad española está viviendo confinada en sus casas desde hace semanas, deseando empezar a recuperar la normalidad, pero por toda la información que vamos recibiendo, no parece que la vayamos a recuperar a corto plazo.

Tras varias prórrogas del estado de alarma, finalmente parece que durante este mes de mayo empezaremos escalonadamente el desconfinamiento, existen diferentes criterios, por edad, por estado de salud, con “pasaportes” de salud, haciendo test masivos a la población, por comunidades autónomas, etc… pero todavía quedan muchos interrogantes de cómo se va a realizar, y mientras tanto las empresas deben ir planificando la vuelta a los centros de trabajo. El teletrabajo parece que ha llegado para quedarse, al menos por un tiempo, y algunas empresas hasta ahora reticentes a instaurarlo es probable que lo incorporen a su cultura empresarial.

Por otro lado, el Ministerio de Sanidad ha elaborado una guía con directrices de buenas prácticas en los centros de trabajo para intentar evitar un nuevo rebrote. Algunas de estas medidas supondrán importantes retos para las empresas, como es el distanciamiento interpersonal de 2 metros entre los empleados o el escalonamiento horario para evitar aglomeraciones de personas, otras menos complejas de aplicar como es el establecimiento de medidas de higiene y equipos de protección individual. Se va a seguir recomendando el teletrabajo, aunque en ocasiones echemos de menos el contacto físico, nos hemos adaptado rápidamente y ya nos sentimos cómodos manteniendo de forma habitual reuniones telemáticas con compañeros de trabajo, clientes o proveedores, a parte de los problemas técnicos que a veces sufrimos parece que ya nos estamos acostumbrando y percibimos el lado positivo, como es el ahorro de tiempo en desplazamientos y la posibilidad de optimizar mejor nuestra jornada.

Ciertamente volver a esta “nueva normalidad” supone un proceso de adaptación en la forma de relacionarnos, la búsqueda de empleo se ha tenido que adaptar a las nuevas tecnologías, haciendo posible que sea completamente virtual, nuestra forma de comprar o consumir ha cambiado, la asistencia a eventos culturales o deportivos requerirá de distanciamiento social… Todo ello con la finalidad de evitar riesgos para nuestra salud, para poder superar esta situación, y no debemos olvidar que nos atañe a todos, y como sociedad somos responsables de vencer a este virus y evitar nuevos rebrotes que supongan dar pasos atrás tanto a nivel sanitario, como económico y social.

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